El edificio se configura como un nuevo hito urbano en el eje de la Castellana. La imagen que evocamos con la propuesta va desde los faroles de papel tailandeses que se elevan mediante una fuente de luz y calor a la imagen del globo de los Montgolfier. La propuesta transmite ligereza y modernidad, ligereza por que el edificio adopta un sistema de control del soleamiento muy ligero y modernidad por que la piel que lo envuelve permite la presencia de brillos metálicos durante el día y transparencias. El conjunto se ancla al suelo para su estabilidad estructural y para recordar la idea básica del globo varado, del velo suspendido y atado.