La propuesta para la residencia oficial del Embajador de España en Canberra se basa en la doble condición del edificio como residencia privada y como espacio para la actividad pública y representativa. Fruto de esta doble función, la forma de la construcción se proyecta como una macla de dos volúmenes de características arquitectónicas y escalas diversas, situados alrededor de un patio enfrentado con el vestíbulo de entrada. La zona pública de la residencia se sitúa en el ala Oeste, dividida internamente en tres espacios correspondientes a salones y comedor oficial. La arquitectura aquí se singulariza, utilizando una traza quebrada, que se transforma en su contacto con el exterior creando grandes voladizos sobre la terraza exterior. La vivienda privada del embajador se sitúa fundamentalmente en la planta superior del ala Este, con acceso directo al jardín privado y la piscina, aprovechando el desnivel existente en la parcela. Su arquitectura es mas tranquila, más discreta, destacando sólo por su volumen. El acceso privado y de servicio se realiza por la parte alta de la parcela, separado del acceso oficial.La naturaleza se introduce en la vivienda a través de una terraza jardín aljibe que sirve para crear espacios de contacto con el exterior privados al nivel de la planta alta. Se introducen plantas tapizantes del tipo sedum para crear un entorno más agradable y servir como barrera para una excesiva insolación de las zonas situadas debajo.